“Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”, solía decir Jorge Luis Borges y María Laura Turco, la mamá de Ornella Van der Wildt (11), no encuentra mejor frase para describir como sería el mundo ideal de la abanderada del colegio Monseñor Alberti. “A ella le encanta la lectura; si el mundo fuera una biblioteca, ella sería muy feliz”, dice sobre la chica que con un promedio de 9.80 el pasado 9 de julio llevó orgullosa la Bandera Nacional en los festejos por el Bicentenario en la escuela de 19 entre 62 y 63.
Ornella siempre veía las historias de los abanderados en las páginas de EL DIA. “Yo le dije que si se fijaba una meta ella también iba a lograr aparecer. Y lo hizo”, contó Laura, con orgullo.
Alumna del sexto grado turno mañana, es muy responsable y predispuesta “para todo lo que tenga que ver con lo intelectual”. Pero lo que más disfruta, sin dudas, es leer. “Vive sacando libros de la biblioteca; de a cuatro o cinco libros. Hace poco se devoró toda la serie de “Caídos del Mapa”, y después le escribió una carta a la autora.
Con semejante pasión por la lectura es fácil adivinar que a Ornella le espera un futuro entre mundos literarios: “Dice que quiere ser escritora. De hecho ya tiene cosas escritas, historias, obritas de teatro...”, cuentan en su familia, y enseguida aclaran que el escenario es otro imán para la joven abanderada: “Hace teatro desde los 5 años con un grupo que se llama ‘Arte por siempre’”.
“Adora los libros. Le encanta ir a la biblioteca “Al Otro Lado del Arbol” del parque Saavedra y si vamos a un shopping hay que entrar a las librerías. Es muy responsable y exigente en todo lo que hace”, remarca su mamá.
Aprender idiomas es para Ornella otro estimulante desafío. Mientras perfecciona su Inglés en clases en las que no para de sacarse 10, ya se prepara para zambullirse en algún curso de Italiano. Y encima le queda tiempo para juntarse a diario con sus mejores amigas, con quienes comparte una fértil vida adolescente.
Ornella tiene cuatro hermanos varones, y junto a su mamá y su papá Ariel, convive en la casa de 26 entre 73 y 74 con cuatro gatitos. Eso sí: su favorito es “Colita”, la mascota de la que no se despega ni para ir dormir.
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